Imaginemos por unos momentos que, en vez de hacer más, hacemos menos. Pero lo que hacemos, lo hacemos mejor. Más tranquilos. Con más cariño. ¿Nos saldrían las cosas mejor? ¿Las disfrutaríamos más? No creo que necesites que te de la respuesta.
Quizás haciendo menos cosas, pero haciendolas mejor, nuestra vida empieza a cambiar un poquito y podemos salir de esta vorágine de trabajo y consumo en la que andamos inmersos. Y quizás, si seguimos con este camino, nos demos cuenta que no hace falta que hagamos tantas cosas, sino que hagamos menos, pero mejor.
La idea no es no trabajar duro ni ser perezosos. La idea es hacer menos tareas, pero dedicarnos al 100% a ellas. Salir un poco de el modo "producción fábrica" en el que nos encontramos a diario para poder conseguir hacer las cosas mejor.
A continuación te dejo algunos hábitos que te ayudarán ha poder hacer menos:
- Intenta reducir el número de responsabilidades que tengas.
- Ten menos reuniones.
- Aprende a decir no todo lo que puedas.
- Corta con las distracciones y centrate en lo que hagas.
- Haz solo una tarea a la vez.
- Empieza con un borrador y ve puliendolo y ampliandolo.
- Haz la tarea más importante primero.
- Pon límite a tus horas de trabajo.
Basado en ZenHabits.
Foto de Santo Rizzuto


1 comentarios:
Yo soy universitario y estoy estudiando idiomas. Una lengua no se aprende de un día para otro, sino que necesita un trabajo constante y continuado. Pero eso no significa que no haga otra cosa, es más, hago muchas más y para todas ellas tengo alguna motivación. Otro punto de vista puede ser el hacer las mismas cosas pero buscar en ellas algo que nos motive y explotarlo al máximo. De esta manera, viviremos, sentiremos lo que hacemos.
Publicar un comentario en la entrada